Auschwitz-Birkenau
Auschwitz-Birkenau no era la norma en el sistema de campos de concentración nazi. Era, de hecho, una excepción y el único campo que servía como campo de concentración, trabajo y exterminio, y así lo evidencia el plano de su sección II (Birkenau).
Técnicamente conocido como Auschwitz II-Birkenau, fue el segundo en ser construido y contaba con tres zonas de construcción: la Zona I, con las secciones A y B; la zona II, con secciones de la A a la F; y la sección III, también conocida como México, que nunca llegó a construirse. Entre las zonas I y II se encontraba la rampa de Selección, la zona en la que oficiales nazis decidían si los recién llegados eran mantenidos con vida o asesinados nada más llegar.
Auschwitz II contaba con amplias instalaciones del campo de concentración: barracones, lavatorios básicos, zona de viviendas para los guardias y el Kanada, donde las pertenencias de los prisioneros eran clasificadas antes de ser enviadas a Alemania. Pero también contaba con instalaciones de exterminio, concretamente 4 edificios con cámara de gas y crematorios incorporados: los crematorios II y III —simétricos entre sí— y los IV y V.
Ampliar imagen
Treblinka
Treblinka no era un campo de concentración convencional, sino que representaba la forma más extrema de la maquinaria nazi al ser un campo diseñado exclusivamente para el exterminio. A diferencia de complejos híbridos, este recinto formaba parte de la Operación Reinhard y su único propósito era el asesinato sistemático y masivo, lo que lo convertía en una auténtica fábrica de muerte donde la esperanza de vida de los recién llegados era de apenas unas horas.
El proceso se iniciaba en el área de recepción, con una vía férrea y un andén disfrazado de «estación de tren» real, con relojes y señalización ficticia para calmar a las víctimas. Desde allí, los prisioneros eran conducidos por el «Camino al cielo» (Himmelfahrtstraße), un corredor estrecho y camuflado que desembocaba directamente en las cámaras de gas.
A diferencia de Auschwitz, las cámaras de gas utilizaban monóxido de carbono de motores de combustión. El plano detalla también la ubicación de las fosas comunes iniciales, los barracones de las SS y los destinados al Sonderkommando, el grupo de prisioneros forzados a extraer los cadáveres para su posterior incineración en piras.
Ampliar imagen
Cámaras de gas
Situados de forma simétrica al final de las vías ferroviarias en Birkenau, los Krematorium II y III representaban el nivel más alto de sofisticación técnica en la maquinaria de exterminio. Estas instalaciones integraban en varios niveles todo el proceso: una antesala subterránea donde las víctimas se desvestían, la cámara de gas y la sala de los crematorios en la planta superior.
Situados en las proximidades de la zona conocida como Kanada, los Krematorium IV y V de Auschwitz II-Birkenau eran dos edificios idénticos diseñados para el asesinato industrializado. A diferencia de los crematorios II y III, estos se ubicaron en un lateral del campo e integraban en un solo nivel todas las dependencias necesarias: varias cámaras de gas, una zona de morgue y la sala del crematorio.
Una de las principales diferencias técnicas era el método de introducción del gas tóxico. En los Krematorium IV y V el pesticida Zyklon-B se introducía a través de aperturas específicas situadas en las paredes laterales de las cámaras de gas, en lugar de utilizar las columnas de rejilla que atravesaban el techo en los otros crematorios.
Krematorium II y III
Krematorium IV y V
Columna de gas (Krematorium II y III)
Las columnas de gas eran piezas fundamentales en el engranaje de los Krematorium II y III de Auschwitz II-Birkenau. Se trataba de estructuras diseñadas específicamente para optimizar el proceso de asesinato masivo mediante el uso de Zyklon-B. Estas columnas atravesaban el techo de la cámara de gas y se proyectaban hacia el interior.
Su característica principal era su doble estructura de rejilla metálica —una columna interior y otra exterior—, que cumplía una doble función: facilitaba que el gas mortal se expandiera con rapidez por toda la sala e impedía que los prisioneros amontonados pudieran acceder directamente a los gránulos del pesticida.
El funcionamiento era mecánico y preciso: los guardias de las SS vertían las latas de Zyklon-B a través de una salida exterior en el techo. Una vez que los gránulos caían por la columna y entraban en contacto con el aire de la cámara, liberaban ácido cianhídrico en forma de gas, provocando la muerte por asfixia en cuestión de minutos.
Ampliar imagen
Campo de Mauthausen
Mauthausen, situado en Austria, fue el único campo del sistema nazi clasificado con la categoría III, lo que implicaba el exterminio a través del trabajo. El complejo contaba con tres secciones principales denominadas Campo I, II y III, además de otras áreas como el campo ruso o el campo de tiendas de campaña.
Uno de los elementos más característicos y temidos era la escalera de la muerte, compuesta por 186 escalones angostos que los prisioneros debían subir cargando pesados bloques de granito extraídos de la cantera. El centro de la actividad diaria era la Appellplatz, el lugar donde se verificaba la presencia de todos los internos en formaciones que podían durar horas bajo condiciones climáticas extremas.
Este lugar es fundamental para la historia de España porque allí fueron deportados más de 7.000 republicanos, razón por la que se terminó conociendo popularmente como el campo de los españoles. Aunque su función principal no era el asesinato masivo inmediato, el recinto disponía de una pequeña cámara de gas y un crematorio.
Ampliar imagen
Barracones
Los barracones eran las viviendas básicas de los prisioneros y, aunque su estructura solía ser similar, el gráfico muestra que existían variaciones importantes en los materiales. En la sección BI de Auschwitz II-Birkenau se construyeron edificios de ladrillo, mientras que en otros campos como Neuengamme o en la sección BII de Birkenau predominaba el uso de la madera.
Muchos de estos barracones, especialmente los de madera, se inspiraron directamente en el diseño de los establos para caballos utilizados durante la Primera Guerra Mundial. El hacinamiento en su interior era absoluto: en espacios donde debían malvivir entre 400 y 700 personas, era habitual que hasta tres prisioneros tuvieran que compartir un mismo camastro.
Las condiciones de higiene eran prácticamente inexistentes: los internos apenas disponían de una pila de agua para asearse y debían usar el mismo uniforme de rayas tanto para trabajar como para dormir. En la actualidad, en la mayoría de los barracones de madera de Birkenau solo suele quedar en pie la estructura central de ladrillo que albergaba el rudimentario sistema de calefacción.
Ampliar imagen